Color violeta

El 12% de las mujeres y el 9% de los hombres declaran que es el color que menos les gusta, mientras que un 3% lo nombran como su color favorito.

Historia

Se obtiene el tinte de la mucosidad incolora que segrega el molusco. Es perfectamente estable a la luz, porque es el resultado de la acción de la misma, es por esto que se reconoce como símbolo de la eternidad. En el imperio Romano solo el emperador y su familia podían llevar túnicas de color purpura. El emperador Diocleciano (año 300) hizo el teñido del purpura un monopolio imperial.

Hacia 1970 se puso de moda el violeta, ya que se buscaba la “ampliación de la conciencia”.

En el art Nouveau fue el color predominante, ya que esta corriente está dotada de una extravagante artificialidad, apenas se utilizaban los colores primarios, lo natural no podía ser arte. En aquella época las industrias habían adquirido grandes dimensiones y parecía que todo podía producirse artificialmente, se despreciaba todo lo natural como carente de arte.

En 1908 Emmeline Pethick-Lawerence popularizó los tres colores del movimiento feminista: Violeta, blanco y verde. “El violeta, color de los soberanos, simboliza la sangre real que corre por las venas de cada luchadora por el derecho al voto, simboliza su conciencia de la libertad y la dignidad. El blanco simboliza la honradez en la vida privada y en la vida política. Y el verde simboliza la esperanza de un nuevo comienzo”. En el violeta se unen lo masculino y lo femenino, por esta razón se utiliza para simbolizar lo homosexual. The purple hand se convirtió en el símbolo de la gay liberation estadounidense en 1969.

Percepción

El violeta es la unión del rojo y el azul, representa la unión de lo masculino y femenino, de la sensualidad y la espiritualidad.

El violeta en la interpretación eclesiástica representa el color de la eternidad y de la justicia. El violeta eclesiástico también tiene su origen en el purpura, es el color del poder terrenal, que para su interpretación es el color de la eternidad y de la justicia. El violeta es el color de la penitencia y sobriedad.

El violeta combina la sensualidad y la espiritualidad, el entendimiento, el amor y la abstinencia. En el simbolismo indio, el violeta es el color de la transmigración de las almas, en el simbolismo moderno es el color de las drogas alucinógenas, que abren la conciencia a sensaciones irreales.

Aplicación en la salud

Algunas de las enfermedades que se pueden tratar mediante el color violeta es la epilepsia, la meningitis, la conmoción, retortijones, reumatismo, tumores, debilidad de los riñones y de la vejiga. Purifica la sangre intoxicada. Estimula la intuición y la inspiración. Trata la conmoción, el insomnio, la ciática, la meningitis, la caspa, el escorbuto, las cataratas, la diuresis y la leucorrea. Problemas de los ojos; dolencias de los oídos y de la nariz; parálisis facial, dolencias nerviosas como el Parkinson; convulsiones infantiles, y también las dolencias mentales. Purifica la corriente sanguínea física y es un agente liberador mental. Trata las cataratas, la sordera, la pérdida del olfato, la hemorragia nasal, la parálisis progresiva, la obsesión; la dispepsia, la tos irritante, la fiebre mucosa, la neumonía, las alucinaciones, la melancolía, la manía, la hipocondría, la demencia senil, la histeria y la epilepsia. También tiene efecto anestésico. Y por último es eficaz contra la anemia. El violeta tiene su principal acción en pulmones y riñones. El ultra-violeta, de reconocidas propiedades antimicrobianas, es utilizado para la esterilización de alimentos, agua e incluso indumentaria y material quirúrgico en clínicas. En el campo de la medicina estética se obtienen efectos óptimos sobre acné, estrías, piel grasa, arrugas, eritrosis, entre otros.

Heller, E. (2020). Psicología del color: Cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón. Spanish Edition. Barcelona, España: Editorial Gustavo Gili.

Kovaè, M. (2008). Chromotherapy in the regulation of neurohormonal balance in human brain – complementary application in modern psychiatric treatment. Collegium Antropologicum, 32. pp. 185–188.